Vender productos digitales: guía high ticket para coaches

Vender productos digitales desde 4.000 euros: validación, precio, plataforma, checkout, IVA y escalado. La guía completa para coaches y consultores.

Guía de CloserCart: Samuel muestra el camino del producto digital al checkout y hasta el cliente

Tienes conocimiento por el que otros pagan cinco cifras. Y aun así, casi todas las guías te explican lo mismo.

Cómo subir un PDF de 47 euros a Etsy. Ese es un negocio completamente distinto.

Un producto digital desde 4.000 euros sigue otras reglas que un archivo de 27 euros. Otros compradores, otra vía de venta. Otro cobro, otro marco legal.

Quien los confunde deja margen sobre la mesa. O facturación. Siendo sinceros: casi siempre las dos cosas.

Esta guía te muestra el sistema completo. Validación, precio, plataforma, checkout. Después impagos, IVA y el salto a meses de seis y siete cifras.

La idea casi nunca es el problema. Casi todo lo que viene después, sí.

Respuesta rápida

Vende una oferta de precio alto en lugar de una biblioteca de descargas baratas. A partir de 4.000 euros no necesitas una masa de compradores, sino un proceso limpio de checkout con oferta, contrato con firma y un pago a plazos que aguante incluso cuando una cuota falla. La idea rara vez es el problema, la ejecución casi siempre.

TL;DR
  • Los productos digitales van desde el curso de 27 euros hasta el programa de 25.000 euros; la franja de precio decide todo lo demás.
  • Valida primero con dinero real antes de producir durante meses.
  • Quedarte con tu plataforma de cursos está bien, pero desacoplar el checkout que va delante te da contrato, pago a plazos y control sobre tus comisiones.
  • Las plataformas reseller te cuestan margen y la relación con el cliente; una cuenta de cobro propia le da la vuelta a eso.
  • A partir de meses de cinco cifras, los impagos y la reclamación de cobros deciden tu caja real.
  • Escala a través de la oferta y la vía de venta, no a base de más productos baratos.

Si vendes ofertas por debajo de 1.000 euros, esta guía no es para ti.

Qué significa vender productos digitales de verdad

Un producto digital lo construyes una vez y lo entregas muchas. Los costes no suben con cada venta.

El videocurso, el programa grupal con currículo fijo. La colección de plantillas, el acceso a la comunidad, la mentoría estandarizada.

Para ti, como coach o consultor, el formato es la parte aburrida. Lo que importa es la franja de precio en la que juegas. Una descarga de 27 euros y una mentoría de 12.000 euros no tienen casi nada en común.

Mi postura aquí es clara. Para quien va en serio, la biblioteca de productos baratos es una trampa. Consume soporte y rebaja tu autoridad.

Haz el cálculo una vez. Un programa con acompañamiento y 150 clientes factura lo mismo.

Para igualarlo harían falta decenas de miles de compradores de un producto pequeño. Eso te pasa factura el día que tienes la agenda llena y la cuenta bancaria vacía.

Duro, pero es así.

Producto digital: una oferta inmaterial que se crea una vez y se entrega tantas veces como quieras: un curso online, un programa grupal, una colección de plantillas o el acceso a una comunidad. A diferencia de la mercancía física, apenas hay coste por cada venta adicional. En el rango high ticket, desde unos 4.000 euros, la venta ocurre casi siempre por un proceso personal, no por una tienda de autoservicio.

El error más caro: el producto de 47 euros

El reflejo de empezar pequeño y barato es el que más caro te sale. Se siente seguro. Justo por eso es tan peligroso.

El error más caro

Construyes un producto barato para ofrecer una barrera de entrada baja. Al final vendes 500 unidades a 47 euros, te ahogas en soporte y ganas menos que con doce clientes en un programa de 8.000 euros.

Una oferta fuerte le gana a cualquier táctica de venta. Profesionales como Cole Gordon y Matt Ryder lo resumen así. La calidad de la oferta es el mayor multiplicador de todo lo demás.

De los dos he aprendido mucho. Una oferta buena de verdad hace que vender sea casi trivial. Una débil lo convierte en un suplicio.

Tu oferta gana por una ecuación de cuatro cosas. El resultado que el cliente quiere. La probabilidad de que lo consiga.

A eso se suman el tiempo que tarda y el esfuerzo que le cuesta. Quien resuelve esa ecuación con más claridad se convierte en el camino de menor resistencia. Ese se lleva el sí.

El precio no es un resultado, sino una decisión. Un programa de 8.000 euros suele venderse más fácil que un curso de 800. Transmite otra promesa y atrae a otros clientes.

Y di con honestidad para quién no es tu oferta. Eso te cuesta unos cuantos interesados al principio. Construye la confianza que hace vendible el high ticket.

Ahí tropieza casi todo el mundo. Bajan el precio en lugar de mejorar la ecuación.

Y entonces te estalla en la cara. 500 compradores a 47 euros se comen tu soporte entero. La facturación sigue por debajo de lo que dan doce clientes de verdad.

Primero validar, después construir

El error más común llega justo después de la idea. Primero construir el producto perfecto, luego venderlo. Suena bien, ¿verdad?

Pues no. Te pasas meses produciendo algo que al final nadie quiere.

El orden correcto es el inverso. Primero compruebas con dinero real si la gente quiere la solución. Luego produces los contenidos.

Validar no es hacer una encuesta. La pregunta ¿comprarías esto? no vale nada.

Aquí tienes el enlace y las cinco primeras plazas cuestan 6.000 euros. Eso sí es la verdad.

Una preventa a una lista de espera te dice en una semana más que tres meses de producción. Unas pocas llamadas de venta hacen lo mismo. Ninguna de las dos te cuesta nada salvo atreverte.

Mi regla: vende el programa antes de grabar una sola lección. Entregas en directo mientras los primeros clientes pagan. La grabación la montas sobre la marcha.

Aquí es donde muchos la fastidian. Tras doce semanas de producción descubren que el mercado tiene otro problema. El artículo de detalle más abajo recorre el camino de la primera idea al primer cliente que paga.

El precio decide casi todo

El precio es la decisión de base, no el detalle del final. Determina cuántos clientes necesitas. También determina cuánto acompañamiento puedes dar.

Y decide con cuánta seriedad se toma tu oferta. La mayoría de los coaches cobran demasiado poco por inseguridad. Y sin embargo el precio sigue una lógica que puedes planificar.

Tipo de producto, franja de precio y vía de venta van juntos. Se escalonan sin misterio.

Tipo de producto, franja de precio y vía de venta

Tipo de producto Franja de precio Vía de venta adecuada
Curso de autoaprendizaje, plantillas de 27 a 500 euros Checkout automático de tienda
Programa grupal con acompañamiento de 1.500 a 5.000 euros Solicitud más llamada o página de venta potente
Mentoría intensiva, done-with-you de 6.000 a 30.000 euros Llamada de venta más checkout con oferta y contrato
Retainer de consultoría, done-for-you desde 30.000 euros Oferta, negociación, contrato, pago a plazos

Ahora viene la parte incómoda. El pago a plazos no es un descuento, sino una palanca de cierre.

Un cliente no quiere soltar 12.000 euros de golpe. Pregúntale por 24 cuotas de 550 euros y suele decir que sí de inmediato.

Lo único importante es que funcione limpio. Si no, te quedas con las cuotas impagadas encima. Justo ahí se tuerce todo, cuando falla la segunda tarjeta y nadie se entera en tres semanas.

El texto detallado sobre precios de coaching repasa qué puedes cobrar de verdad en tu nicho. También explica cómo justificas la cifra.

¿Qué plataforma para productos digitales?

¿Qué plataforma cojo? Esa es la pregunta en la que se atasca la mayoría. Y casi siempre está mal planteada.

No existe la plataforma única. Existen tres modelos con consecuencias muy distintas.

El modelo uno es el marketplace. Alcance a cambio de margen y control sobre el cliente. Solo tiene sentido para productos muy baratos, donde el cliente no es tuyo de todas formas.

Para high ticket no es una opción. No controlas ni el precio ni la relación.

El modelo dos es la plataforma todo en uno. Muchas veces una de cursos con checkout adosado, como Kajabi o Skool. Todo desde un sitio, a cambio de un checkout hecho para compras de 47 euros.

Sin contratos de verdad, sin firma. Sin pago a plazos flexible ni reclamación automática de impagos.

El modelo tres es el stack desacoplado. Te quedas con tu herramienta de curso o comunidad para la entrega. Delante colocas un checkout especializado.

Así vendes con un proceso de precio alto y aun así entregas cómodamente.

Mito

Para vender productos digitales necesitas una plataforma todo en uno que lo haga todo.

Realidad

Muy pocas herramientas todo en uno hacen bien la parte más cara: el cierre de precio alto. Alojar el curso, enviar correos y llevar la comunidad lo hacen muchas con solvencia. Pero el contrato con firma digital, el pago a plazos flexible y la reclamación automática de cuotas impagadas faltan casi en todas. Esas tres deciden tu caja a partir de deals de cinco cifras.

Mi recomendación: quédate con la herramienta que entrega bien tus contenidos. El checkout lo desacoplas por delante. Si tu web ya funciona con WordPress, lo colocas ahí sin más.

Si tu comunidad está en Circle.so, entregas ahí. Los dos caminos los repasamos en artículos de detalle propios.

En fin. La cuestión de la plataforma no te mata el primer día. Te mata en el primer deal de 20.000 euros sin contrato y sin firma.

Reseller o cuenta propia: la verdad sobre las comisiones

Detrás de cada plataforma hay una decisión que casi nadie explica. ¿Quién gestiona tu dinero? Hay dos modelos.

La diferencia te cuesta de verdad cinco cifras al año. Las plataformas reseller compran formalmente tu producto y lo revenden. Cómodo, porque asumen el IVA y parte de la gestión legal.

Caro por tres motivos. Se llevan un porcentaje y el dinero aterriza primero en ellas. Además, a efectos de contrato, el cliente es suyo, no tuyo.

La cuenta de cobro propia con un proveedor como Stripe le da la vuelta. El dinero fluye directo a ti y la comisión es baja. Sigues siendo tú la parte del contrato.

El precio de eso: gestionas el IVA, los contratos y los impagos por tu cuenta. O pones delante una capa que lo hace por ti.

Puestos uno al lado del otro, el hueco se ve concreto. En porcentaje y en euros al mes.

Plataforma reseller o cuenta de cobro propia

Criterio Plataforma reseller Cuenta propia (Stripe)
Comisión típica en torno al 5 a 8 por ciento más una cuota fija en torno al 1,5 a 2,9 por ciento
Con 100.000 euros de facturación unos 5.000 a 8.000 euros al mes unos 1.500 a 2.900 euros al mes
La otra cara El cliente es de la plataforma Gestionas tú el IVA y lo legal
Recomendación A partir de precios de cuatro cifras, la cuenta propia, porque el margen y la relación con el cliente se quedan contigo. El criterio decisivo es si tienes cubiertos IVA, contrato e impagos.

Lo que no aparece en ninguna guía para principiantes: tu cuenta propia también tiene riesgos. Con crecimiento rápido o muchas compras a plazos, el proveedor a veces retiene una reserva rodante (rolling reserve). Ante un patrón sospechoso, congela la cuenta.

Los chargebacks cuestan comisión y nervios. Una sola devolución de 9.000 euros se come la ventaja de comisiones de un mes entero. No es bonito, pero pasa.

Mi posición: por encima de precios de cuatro cifras, la cuenta propia es la elección correcta. Pero solo con una capa de control delante que cubra contrato, cuotas y reclamación de impagos. Esa combinación es la que aporta CloserCart.

Te quedas con tus cuentas, cero por ciento de participación en la facturación. El flujo de precio alto se coloca limpio delante.

Checkout y conversión: dónde se pierde de verdad la facturación

El checkout decide si el interés se convierte en facturación. Y sin embargo casi ningún artículo que rankea lo trata. Es raro, porque es lo último que separa un sí del dinero.

Tres cosas te salen especialmente caras. Un checkout que se atasca en el móvil. Pocos métodos de pago y un formulario que pide demasiado.

Cada paso de más te cuesta cierres. Sobre todo en importes altos, donde el cliente ya duda de por sí.

Desde la práctica

En el checkout high ticket ofrezco siempre varias vías en paralelo: tarjeta, PayPal y Klarna para quien paga de inmediato, más un pago a plazos para quien le da respeto el importe completo. En cuanto hago visible el pago a plazos, la tasa de cierre sube de forma notable, porque el cliente deja de decidir entre todo o nada y solo decide entre dos síes.

Los order bumps y los upsells también funcionan en el precio alto. Pero de otra forma que en el low ticket. Un añadido con sentido es un resultado más rápido o más acompañamiento, no morralla.

Un upsell que ayuda de verdad sube tu valor de pedido. El cierre no se resiente.

Y luego está el clásico. El cliente dice que sí en la llamada. Una hora después le llega un enlace con un importe distinto.

Nunca más vuelve a escribir. Así pierdes 18.000 euros por una cifra que nadie repasó.

Vender high ticket por llamadas de venta

A partir de unos 4.000 euros rara vez vendes con un botón de tienda. El cliente quiere hablar, tú quieres cualificar. El cierre ocurre en la conversación.

El checkout ya no es el vendedor. Es el final limpio de la venta.

En la llamada vendes primero el método, luego el producto. Quien cree que tu camino es el correcto compra tu oferta como el siguiente paso lógico. Por eso un buen pitch gira primero en torno al paradigma.

Así se resuelve de verdad el problema. Y solo después llega tu servicio concreto.

REDACCIÓN
Cuando se trata de [resultado que el cliente quiere], el mayor error que comete la mayoría es [comportamiento equivocado, p. ej. pensar primero en anuncios y funnels]. El problema de eso es [consecuencia], y casi siempre acaba en [consecuencia final]. Por eso empezamos primero por [tu mecanismo, p. ej. tu oferta]. Eso te da [beneficio concreto] y, al final, [beneficio del beneficio, p. ej. un negocio que financia que difundas tu mensaje]. ¿Tiene sentido para ti? ¿Qué opinas?

Después del sí, nada puede tambalearse. Un checkout con oferta le envía al cliente un único enlace. Detrás están el precio, el plan y el método de pago que habéis acordado.

Un contrato con firma digital, sello de tiempo y certificado de autenticidad fija el cierre legalmente. Un correo informal de confirmación no lo hace.

Si trabajas con closers, esto se convierte en tu sistema operativo. Cada closer monta el deal por su cuenta, sin acceso a tu backend de cobro. En el dashboard ves quién ha cerrado qué.

Te quita el cuello de botella de enviar cada enlace tú mismo. Y rescata los deals que, si no, se caerían porque no estás delante del ordenador.

A mí se me murió uno exactamente así.

El deal que perdí en la autopista

Era un martes por la tarde y yo iba por la autopista, cerca de Colonia. Mi closer había llevado a un cliente hasta 18.000 euros, repartidos en doce meses. El cliente quería firmar en ese mismo momento.

Solo que mi closer no podía montar un enlace con ese reparto. Todos los enlaces de cobro estaban en mi mano. Por aquel entonces tenía una nota con casi 40 enlaces prefabricados, la mitad muertos.

Paré en la siguiente área de servicio y me puse a improvisar. Cuando el enlace nuevo estuvo listo, habían pasado casi tres horas. Mientras tanto, el cliente había hablado con su mujer.

A la mañana siguiente llegó el mensaje de que se lo quería repensar. Después, silencio. 18.000 euros de contrato, perdidos por un enlace.

Y sí, ese agujero lo cavé yo solo. Había construido yo mismo ese atasco y durante años lo confundí con control. En realidad, yo era el motivo por el que mis closers no cerraban.

El arreglo fue poco espectacular. El closer monta importe, plan y método sin depender de mí.

Yo lo veo todo en el dashboard. Nadie toca mi cuenta de Stripe.

Desde entonces ningún deal se muere esperando a que yo conteste.

Pago a plazos, impagos y reclamación de cobros

En cuanto ofreces pago a plazos, aparece un problema que las guías de iniciación no mencionan. Algunas cuotas fallan. En planes de doce o veinticuatro meses eso no es la excepción.

Es el día a día. En la práctica la tasa de impago se mueve en un dígito medio o alto.

Eso a lo largo de todo el plan. Según el público, incluso más.

Con cuotas abiertas de seis cifras, esa es la diferencia entre va todo bien y voy persiguiendo dinero. La mayor parte la provoca la tarjeta caducada. No la baja consciente.

La trampa Un cliente no paga su tercera cuota de 24. Me doy cuenta dos semanas después por casualidad, escribo un correo incómodo, se vuelve embarazoso y la deuda pendiente se arrastra durante meses.

La solución Hoy el sistema detecta la cuota fallida al instante, envía una secuencia de aviso primero amable y luego firme y le pone al cliente una página de pago propia para el importe pendiente. Si aun así no paga, el caso pasa de forma estructurada a gestión de cobro, con resincronización de estado y número de expediente. No tengo que ir detrás por teléfono.

Mi posición: quien ofrece pago a plazos sin una reclamación de cobros detrás regala facturación de forma previsible. Ofrecer la cuota es la mitad del trabajo. Cobrar la cuota fallida es la otra.

Las dos caras hay que pensarlas juntas. Desde la cuota fallida hasta el aviso de pago con garantías legales.

La versión amarga ocurre en la asesoría. Ahí descubres que ocho clientes llevan meses sin transferir nada. Pasa.

El derecho y los impuestos son la parte que casi cualquier guía reduce a palabras sueltas. Para el precio alto eso no basta. Tampoco tiene por qué paralizarte.

Hay cuatro temas habituales. Con el derecho de desistimiento, los contenidos digitales tienen una particularidad. Si el cliente consiente de forma expresa el inicio de la prestación, ese derecho puede extinguirse antes.

Tiene que confirmar además que lo pierde. Lo prevé la normativa europea de consumo, trasladada a la ley española de defensa del consumidor. Cómo redactarlo con garantías legales lo profundiza la guía sobre contratos de coaching.

Con el IVA, mucho depende de la plataforma. Una reseller muchas veces adeuda el impuesto ella misma, con la cuenta propia recae en ti. En España el IVA general es del 21 por ciento.

Si vendes a consumidores por toda la UE entra en juego el régimen OSS, la Ventanilla Única. En operaciones B2B dentro de la UE suele aplicar la inversión del sujeto pasivo. Qué es lo habitual a efectos fiscales lo ordena la guía sobre el IVA en productos digitales.

Para operar necesitas, por norma general, darte de alta como autónomo. Eso incluye el alta censal en Hacienda y en la Seguridad Social.

El umbral de pequeña empresa que exime del IVA en otros países no funciona igual aquí. La regla práctica es que repercutes IVA casi desde el principio.

Mi postura: trata lo jurídico y lo tributario como parte del producto. No como papeleo posterior. Un contrato limpio es dinero contante en un conflicto.

La clasificación fiscal correcta decide si te queda en neto lo que calculaste. La dejadez sale cara más tarde. Un cliente reclama a los cuatro meses y tú solo puedes enseñar un correo de confirmación.

Basta de papeleo. El detalle lo confirmas siempre con un asesor fiscal.

Después de la compra: onboarding y entrega

La venta es el principio de la relación con el cliente, no el final. Los primeros días deciden si alguien usa tu programa. O si lo olvida en la bandeja de entrada.

Con precios altos importa el doble. Los reembolsos y los chargebacks casi siempre nacen de un mal arranque.

Un onboarding limpio le quita al cliente la sensación de estar perdido. Acceso, primer paso, expectativa clara. Con un flujo fijo y una checklist lo haces planificable.

Checklist de onboarding para la primera semana

  • El acceso al curso o a la comunidad sale automáticamente con el primer pago
  • Mensaje de bienvenida con un primer paso claro, no con diez
  • Sesión de kick-off o primera tarea dentro de las 48 horas
  • El cliente tiene la factura y el contrato en PDF
  • Hay una persona de contacto o un canal fijo para dudas
  • La expectativa de ritmo y resultado queda fijada con claridad una vez

Esta transición puedes automatizarla. En cuanto entra el primer pago, el cliente recibe el acceso adecuado sin trabajo manual. Por ejemplo en Circle.so, con los permisos correctos.

Dejar los accesos de Circle activados justo tras la compra se monta en pocos pasos. Te ahorra cada invitación manual.

Si más adelante falla una cuota, el acceso se retira tras un periodo de gracia. Con el siguiente pago se reactiva automáticamente.

El flujo exacto y una plantilla lista los encuentras más abajo. Están en los artículos de detalle sobre accesos en Circle.so y onboarding de clientes.

Cuando esto sale mal, se ve así. El cliente paga 15.000 euros y espera dos días por sus datos de acceso. De ahí salen justo las peticiones de reembolso que nadie necesita.

La hoja de ruta de escalado: de 10k a 500k y más

Escalable sin límite lo pone toda guía. Y aun así no es cierto. Escalar no significa más productos baratos.

Significa el canal de venta correcto y la infraestructura adecuada para cada nivel. Lo que te lleva de cero a 10k te frena en 100k.

Qué cuenta en cada nivel de facturación

Nivel Vía de venta Precio Infraestructura
Hasta 10k al mes Vender tú mismo, página de venta Una oferta central, precio claro Cuenta propia, checkout sencillo
De 10k a 70k Primeros closers, checkout con oferta Pago a plazos por defecto Contratos, firma, reclamación de cobros
De 70k a 500k Equipo de closers, un enlace por cliente Escala de precios y deals a medida Roles de mínimo privilegio, dashboard
Desde 500k al mes Varias ofertas, enterprise como extra Deals de 15.000 a 30.000 euros Whitelabel, dominio propio

Mi posición viene de mi propia operación, con en torno a 800.000 euros de facturación al mes. El salto no llega por más tráfico. Llega por una mejor vía de venta y una infraestructura que crece contigo.

En los niveles altos, los deals enterprise y de equipo llegan casi como extra. Siempre que tu oferta de entrada atienda bien a los clientes individuales.

Quien invierte ese orden y primero apila herramientas quema tiempo y dinero. Construye la infraestructura cuando el nivel la exija. No por adelantado.

El momento en que se tuerce es siempre el mismo. Tu primer closer adicional está ahí esperándote, porque no puede montarse un deal él mismo. Así es.

Preguntas frecuentes sobre productos digitales

¿Qué productos digitales puedo vender?

Cursos online, programas grupales con acompañamiento, packs de plantillas y templates, accesos a comunidades y mentorías estandarizadas. Para una facturación seria compensa centrarse en un programa central de precio alto en lugar de muchas descargas baratas, porque una oferta con acompañamiento aporta más valor y necesita menos compradores.

¿De verdad se puede ganar dinero con productos digitales?

Sí, pero no con la descarga de 20 euros con la que empieza la mayoría. El dinero de verdad está en ofertas de precio alto a partir de cifras de cuatro dígitos, vendidas con un proceso limpio. Un programa con 100 clientes a 6.000 euros le gana a miles de descargas sin que te ahogues en soporte.

¿Dónde puedo vender productos digitales online?

A través de un marketplace, una plataforma de cursos todo en uno o un checkout propio sobre tu cuenta de cobro. Para productos baratos basta la plataforma; para high ticket el camino pasa por un checkout especializado con contrato, firma y pago a plazos. Tu herramienta de cursos la conservas para la entrega.

¿Qué productos digitales se venden mejor?

Lo que mejor se vende es aquello que resuelve un problema caro y urgente y promete un resultado claro. Los programas grupales con acompañamiento y las mentorías le ganan a los cursos de puro autoaprendizaje, porque la gente paga más por el acompañamiento y el resultado que por pura información, que también existe gratis.

¿Necesito darme de alta como autónomo para vender productos digitales?

Por norma general sí, en cuanto vendes de forma habitual y con ánimo de lucro. En España eso significa darte de alta como autónomo, con el alta censal en Hacienda y en la Seguridad Social, y repercutir IVA, el general es del 21 por ciento, prácticamente desde la primera factura. La clasificación exacta la confirmas siempre con un asesor fiscal.

¿Existen plataformas gratuitas para productos digitales?

Sí, varias herramientas tienen planes gratis de entrada, pero gratis casi siempre significa comisiones porcentuales más altas por venta. Con facturación baja da igual; a partir de meses de cinco cifras, el porcentaje se come más que cualquier cuota mensual. Calcula en comisión por facturación, no en precio base.

Vender productos digitales rara vez es un problema de idea. Es un fallo de ejecución. El precio correcto, la vía de venta adecuada, un checkout que encaja con la venta de precio alto.

A eso se suma una gestión del pago que aguanta incluso cuando una cuota falla. Justo para eso está construido CloserCart.

Tu plataforma de cursos o tu comunidad se queda donde está para la entrega. Solo se desacopla el checkout que va delante. Enlace de oferta, contrato firmado, pago a plazos y reclamación de cobros.

Todo corre sobre tu propia cuenta, sin comisión sobre tu facturación. La página de feature sobre plataformas de cursos muestra cómo encaja en concreto con tu herramienta.

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